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El diálogo en el guión de cine

Doc Comparato define el diálogo como el intercambio discursivo entre personajes y lo distingue del soliloquio, el monólogo interior, el coro y la narración, con ejemplos del cine y la televisión. Recoge las tres funciones que le atribuyen Ken Dancyger y Jeff Rush: caracterizar, hacer avanzar la trama y aliviar la tensión mediante el humor. Después describe diez tipos de diálogo problemático, del literario al artificioso, con ejemplos breves que muestran cómo corregirlos en un guion.

Doc Comparato9 min28 oct 2026

Etimológicamente, diálogo deriva del griego diálogos, que equivale a conversación. El diálogo es un texto dramático para ser recitado por el intérprete, y que en el guión se encuentra subordinado a las indicaciones de escena. Más concretamente, diálogo es el intercambio discursivo entre los personajes, como conversación, se aparta de las otras categorías de discurso dramático.

SOLILOQUIO: Del latín soliloquiu(m), de hablar (loqui) y solo (solus). El soliloquio es hablar en solitario; el actor, solo en el escenario, expone en voz alta, claramente, sus pensamientos y sentimientos. Fue un recurso habitual en el teatro griego y latino, manteniéndose hasta el barroco y el neoclásico. Aún quedan rastros en el teatro moderno —como en el caso de Equus, de Peter Shaffer— y, aunque el cine lo usa con prudencia, a veces deviene un recurso elegante, como en la versión cinematográfica de la obra referida, dirigida por Sidney Lumet, o en Sunday, Bloody Sunday de John Schlesinger.

MONÓLOGO INTERIOR: Del griego monos (uno) y logos (discurso). Se caracteriza porque transcurre en el pensamiento del personaje, como si este hablara consigo mismo, y por la desarticulación lógica de los períodos y frases. También se denomina flujo de la conciencia. Las particularidades cinematográficas hacen de él un recurso especialmente idóneo, aunque debe utilizarse con moderación. Un uso ingenioso, con excelente resultado comercial, fue Mira quién habla.

CORO (Chorus): Conjunto vocal que se expresa con el canto o la declamación. En el teatro clásico, era el conjunto de actores que, al lado de los actores principales, representaban al pueblo, narrando y comentando la acción. Si bien la declamación colectiva resulta poco aplicable hoy en día se mantienen ciertos usos brillantes en el musical, como la secuencia de Ascot en la película My Fair Lady, dirigida por George Cukor o más recientemente en Mighty Afrodita, dirigida por Woody Allen.

NARRACIÓN: Del latín narratione(m), acción de narrar. Consiste en el relato de los acontecimientos o hechos, englobando la acción, el movimiento y el paso del tiempo. El narrador puede estar presente o en off. De la producción televisiva, se destaca el espléndido uso en la no menos brillante Yo, Claudio.

Estas interlocuciones, distintas de la conversación o diálogo, deben ser utilizadas con extremo cuidado en cine o televisión.

El diálogo es el lenguaje esencial del drama, la forma como se construirá es una prueba crucial de la habilidad del guionista o dramaturgo. Hoy en día podemos hablar de otro especialista: el dialoguista, autor que se dedica casi exclusivamente a escribir diálogos.

El diálogo puede ser realista o naturalista, como en el drama moderno de televisión o cine, en que se pone un énfasis especial en el aspecto coloquial del hablar cotidiano.

También podemos escribir un diálogo literario, como los de Shakespeare, en versos blancos; o en la misma línea de algunas adaptaciones recientes, como la que hizo Jean-Claude Carrière en Cyrano de Bergerac, totalmente versada.

El diálogo es el cuerpo de comunicación del guión, sirve para caracterizar los personajes, dar información sobre la historia y hacer avanzar la historia a medida que se escribe, además de ser uno de los fundamentos del tiempo dramático, introduciendo el cuánto.

En fin, un buen diálogo tiene que estar repleto de sentimientos de los personajes. No es una narración lógica de los problemas que aporta datos sobre la historia, sino voces y sentimientos que exponen emocionalmente lo que le acontece a cada personaje.

Todos los libros sobre guión tratan este tema. Las funciones del diálogo son casi siempre descritas como: caracterizar los personajes, proporcionar información y hacer avanzar el plot. En una obra reciente, Ken Dancyger y Jeff Rush sostienen que una de las funciones del diálogo es el humor: «Desde 1927 las películas han tenido sonido, diálogos, efectos sonoros y música. Cuando se usa en una película, el diálogo realiza tres funciones:

»Primera: caracterizar. La forma como el personaje habla, nos dice si es culto, de dónde proviene, su profesión, edad aproximada, y estado emocional.

»Segunda: el diálogo ayuda a definir el plot. Aquello que el personaje dice depende de su papel en la historia. Louis, en Four Friends, es un moribundo que ama la vida, en oposición a la tentativa de aproximación a la vida del personaje central. Su función es demostrar, a través del diálogo, su alegría de vivir, su entusiasmo por la ciencia y el sexo, y todos aquellos elementos ausentes en la vida del personaje principal.

»Tercera: aliviar la tensión mediante el humor. El humor sirve para aproximarnos a los personajes. “Aceptamos más fácilmente un personaje después de habernos reído de él”».

El diálogo es el sentimiento del personaje en una situación.

Los diez problemas más frecuentes en un diálogo

Creo que fue Richard A. Blum quien elaboró por primera vez una lista de problemas o errores que deben evitarse. Voy a proponer una lista —probablemente influenciada por aquella— con diez tipos de diálogos, puesto que uno puede ser inadecuado en un determinado contexto y válido en otro.

De este modo, quiero sugerir que lo que se entiende por error o problema puede, incluso, convertirse en una cuestión de estilo.

Diálogo literario

Es el que hace énfasis en el texto para ser leído. Hay una diferencia crucial entre un texto para ser leído y un texto para ser hablado. El primero suele estar de acuerdo con las reglas gramaticales. En cambio, el segundo se construye a base de coloquialismos, abundantes en incorrecciones gramaticales.

El diálogo literario siempre suscita el comentario crítico: «Nadie habla así». De hecho, nadie habla como escribe. Por ejemplo:

Mecánico: —Señorita, déjeme entrar, por favor. Me siento abatido. Mi amor por usted me inunda.

Esta forma de hablar sería correcta en el supuesto caso de que se tratase que un personaje cómico o incluso patético. En caso contrario, sería mucho más coherente:

Mecánico: —Nena, déjame entrar. No sé qué me pasa; no puedo dejar de pensar en vos.

Nos damos cuenta, por lo tanto, que cuando escribimos lo hacemos de forma totalmente distinta a como hablamos normalmente.

Si reflejamos esto por escrito, alteramos la redacción.

Diálogo cortado

Es el diálogo construido por frases cortas. Por ejemplo:

Él: —Tengo hambre.

Ella: —Yo también.

Él: —Vamos a comer.

Ella: —Vamos.

Él: —Ahora.

Ella: —Sí, ahora.

Es conocido como diálogo teatral ultrarrealista.

En cine y televisión, este tipo de diálogo presenta problemas para la cámara, que debe ir saltando de un personaje a otro, y esto cansa al espectador. Mucho más adecuado para estos medios, sería:

Él: —Tengo hambre. ¿Qué tal si vamos a comer?

Ella: —Está bien.

Diálogo repetido

Es el que repite varias veces lo mismo pero de forma diferente. Por ejemplo:

Él: —Me gustó mucho el viaje. Me sirvió para descansar. Descansé bastante. Fue un buen viaje.

Sólo repetimos la información si es estrictamente necesario para destacar un detalle, cristalizar una fecha o definir un carácter. El ejemplo que hemos visto es un caso típico de redundancia, ya que no aporta nada nuevo.

Diálogo largo

En los casos en que un personaje pronuncia un discurso y cuenta su vida, sus problemas, etc., alargando excesivamente el relato y fatigando al espectador.

Estos monólogos son correctos si no se trata de un discurso filosófico un edicto, y poco apropiados para los momentos emotivos, de desahogo o catarsis. Pero, ¡atención!: nadie habla exhaustivamente de sí mismo, a no ser que sea un pedante.

Un diálogo tiene idas y vueltas, interrupciones, momentos de disputa, intercambio de ideas y emociones; hay que evitar que se alargue y debe emplearse sólo cuando sea absolutamente necesario.

Diálogo clónico (nulo)

Todos los personajes hablan igual. Las diferencias de personalidad han sido abolidas: el diálogo queda homogeneizado. La única excepción a esta regla se da cuando construimos un diálogo con personajes necesariamente homogéneos; por ejemplo: una comunidad de robots, en la que todos hablan igual y piensan igual; todos son uno y uno es igual a todos.

Elección léxica equivocada

Cada clase social y grupo cultural emplea una terminología específica, utiliza unas palabras concretas y no otras. Un ejemplo de léxico equivocado me lo señaló el actor Mario Lago en un texto que yo mismo había escrito. El error era el siguiente:

Personaje de las favelas: —Aquí no vivimos, chico: sobrevivimos.

La corrección fue:

Personaje de las favelas: —Aquí no vivimos, chico: vamos tirando.

Desde el punto de vista de la selección léxica, el actor puede ser de gran ayuda al guionista, dada su experiencia interpretativa de los más diversos tipos humanos. Cuando escribimos, hay que repasar el vocabulario y asegurarse que es el adecuado para el personaje.

Diálogo discursivo

Es una mezcla de los diálogos literario, largo y repetido. Se da cuando el personaje utiliza demasiados conceptos, repitiéndolos y enfatizando las reglas, como si en vez de hablar estuviera escribiendo. Este tipo de diálogo es exhaustivo y aburre al público.

Diálogo inconsciente

Se caracteriza por la falta de contenido dramático. El personaje no tiene nada que decir (ningún sentimiento que transmitir, ninguna acción que comentar), y se pierde intentando hacerse entender.

Este tipo de diálogo sirve únicamente en las telenovelas. Recordemos que sólo lo hemos de utilizar cuando el riesgo de una pérdida de interés total en el plot es remota.

Diálogo introspectivo

No es el monólogo, sino el hablar solo. Se origina en los antiguos aparte del teatro. El actor se distancia de la escena y habla dirigiéndose al público. Debe evitarse en cine o televisión, aunque lo podemos utilizar sólo para casos específicos, si lo preferimos a un narrador.

Diálogo imposible/artificioso

Es el que no parece real, que no tiene credibilidad ni razón de existir; es formalmente correcto pero le falta algo. A menudo, cuando pasa esto, es que hay una falta de motivación e intencionalidad por parte del personaje. En estos casos, hay que revisar la historia y tratar de encontrar las fallas en la trama, ya que se trata de un error de estructura.

Para leer con este ensayo

Cuentos que ilustran «El diálogo»:

Otros ensayos del mismo tema:


Fuente original: Doc Comparato, «El diálogo», en El guión. Arte y técnica de la escritura para el cine y la televisión, Oficina de Publicaciones del CBC, Universidad de Buenos Aires, 1997, pp. 195-197, 200-203.

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